Museo del Prado

Bienvenido a una de las galerías de arte más importantes del mundo. Los más de 7.000 cuadros que alberga la colección del Museo del Prado (aunque actualmente sólo se exhiben alrededor de 1.500) son como una ventana a los caprichos históricos del alma española, a la vez magníficos e imperiosos en las pinturas reales de Velázquez, oscuramente tumultuosos en Las pinturas negras de Goya, y con una mirada hacia el exterior con sofisticadas obras de arte de toda Europa.

Pase el tiempo que pueda en el Prado o, mejor aún, planee hacer un par de visitas porque puede ser un poco abrumador si trata de absorberlo todo a la vez.

La entrada al Prado es por la Puerta de los Jerónimos, al este, con entradas a la venta bajo la Puerta de Goya al norte. Una vez dentro, recoge el plano gratuito en la taquilla o mostrador de información que se encuentra en el interior de la entrada, enumera las 50 obras más famosas del Prado y da los números de las habitaciones de los artistas más importantes.

Historia histórica

El ala occidental del Prado (Edificio Villanueva) se completó en 1785, como el neoclásico Palacio de Villanueva. Concebido originalmente como una casa de ciencia, sirvió más tarde, algo ignominiosamente, como cuartel de caballería para las tropas de Napoleón durante su ocupación de Madrid entre 1808 y 1813. En 1814, el rey Fernando VII decidió utilizar el palacio como museo, aunque su propósito era más bien encontrar una forma de almacenar los cientos de cuadros reales que recogían polvo que cualquier otro ideal cívico de alto nivel. Cinco años más tarde, el Museo del Prado abrió sus puertas con 311 pinturas españolas en exhibición.

Goya

Francisco José de Goya y Lucientes (Goya) se encuentra en los tres pisos del Prado, pero se recomienda comenzar por el extremo sur del suelo o nivel inferior. En la Sala 65, El dos de mayo de Goya y El tres de mayo figuran entre las pinturas más emblemáticas de Madrid; dan vida a la revuelta antifrancesa de 1808 y a la posterior ejecución de los insurgentes en Madrid. Junto a esto, en las Salas 67 y 68, se encuentran algunas de sus obras más oscuras y perturbadoras, Las pinturas negras; son llamadas así en parte por los marrones oscuros y el negro que dominan, pero más por la apariencia animalca distorsionada de sus personajes.

Hay más Goyas en el primer piso en las habitaciones 34 a 37. Entre ellos se encuentran otros dos de los aceites más conocidos e intrigantes de Goya: La maja vestida y La maja desnuda. Estos retratos, en la Sala 37, de una mujer desconocida, comúnmente considerada la Duquesa de Alba (que puede haber sido amante de Goya), son idénticos salvo por la falta de vestimenta en esta última. Hay más Goyas en el último piso.

Velázquez

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez (Velázquez) es otro de los grandes maestros del arte español que aporta tanta distinción al Prado. De todas sus obras, Las meninas (Sala 12) es lo que la mayoría de la gente viene a ver. Finalizada en 1656, es más propiamente conocida como La família de Felipe IV. Las salas que rodean Las meninas albergan obras más finas de Velázquez: en particular para sus pinturas de varios miembros de la realeza que parecen salir del lienzo, Felipe II, Felipe IV, Margarita de Austria (una versión más joven de la que aparece en Las meninas), El Príncipe Baltasar Carlos e Isabel de Francia a caballo.

Otros artistas

Habiendo experimentado la esencia del Prado, ahora eres libre de elegir entre las asombrosamente diversas obras que quedan. Si los pintores españoles han despertado su curiosidad, Bartolomé Esteban Murillo, José de Ribera y las figuras de Francisco de Zurbarán deberían estar en su itinerario. También se ejecutan a la perfección las vívidas y casi surrealistas obras del maestro del siglo XVI y del español adoptado El Greco, cuyas figuras son característicamente esbeltas y torturadas.

Otra alternativa es la extraordinaria colección de arte flamenco del Prado. Las figuras fulgurantes y los querubines bulbosos de Peter Paul Rubens (1577-1640) proporcionan un antídoto juguetón a la oscuridad de muchos de los otros artistas flamencos. Sus obras emblemáticas son Las tres gracias y Adoración de los reyes magos. Otras obras de arte en las cercanías incluyen The Triumph of Death de Pieter Bruegel, Artemisa de Rembrandt, y las de Anton Van Dyck. Y de ninguna manera perderse el extraño y maravilloso Jardín de las Delicias Terrestres (Sala 56A) de Hieronymus Bosch (c 1450-1516). Nadie ha podido dar una explicación definitiva de este trabajo alucinatorio, aunque muchos lo han intentado.

Y luego están las pinturas de Durero, Rafael, Tiziano (Titiano), Tintoretto, Sorolla, Gainsborough, Fra Angelico, Tiepolo…

Edificio Jerónimos

A diferencia del original Edificio Villanueva, el ala oriental (Edificio Jerónimos) forma parte de la impresionante ampliación moderna del Prado, inaugurada en 2007. Dedicada a exposiciones temporales (normalmente para exhibir las obras maestras del Prado que se guardan durante décadas por falta de espacio en la pared) y sede de la excelente librería y cafetería, su principal atractivo es el claustro del 2º piso. Construido en 1672 con granito local, el claustro estuvo hasta hace poco tiempo unido a la Iglesia de San Jerónimo El Real, pero se encontraban en un estado deplorable. Como parte de su controvertida incorporación al Prado, fueron minuciosamente desmantelados, restaurados y reconstruidos.

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